sábado, 2 de octubre de 2010
La enésima historia de un autobús
Publicado por L.
lunes, 7 de diciembre de 2009
El abuelo de Julián
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sábado, 19 de septiembre de 2009
Un cuerpo que está solo
Un cuerpo que está solo
no puede jugar al pin-pon, a la piola, a las chapas,
a polis y cacos, a la gallinita ciega o al futbolín.
Tampoco al chocolate inglés.
Por la noche,
un cuerpo que está solo
bailará con otro cuerpo que está solo
música lenta de blues,
entrechocando sus cuerpos extraños
sin abrazarse.
La mañana siguiente,
un cuerpo que está solo
seguirá estando solo,
(aunque con riesgo inminente de embarazo);
porque cuando un cuerpo está solo
nunca te dirá
que está solo.
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domingo, 21 de junio de 2009
Tú y yo
Publicado por L.
domingo, 8 de marzo de 2009
Querer con el estómago
No me creeréis, pero necesitaba contárselo a alguien. No hace mucho, conocí en un bar a un tipo que padecía una exótica enfermedad por la cual alojaba el estómago donde el corazón y el corazón donde el estómago, cuatro dedos por debajo del diafragma. Tiempo atrás le hubiera mandado a la mierda, pero últimamente me apiado de aquéllos que esconden en sus mofletes la soledad propia de los niños extraviados en las colas de los supermercados. Será que cada día me aprecio un poco menos o que he dejado de leer a Nietzsche. Sin importarle demasiado el dónde, me arrastró al alquitrán mohoso, relleno de burbujas calcinadas. Para qué preocuparse, me dijo ante la mirada atónita de los semáforos. Tampoco es que padeciera un cáncer, y a pesar de todo, no era tan molesto querer con el estómago. Me habló de muchas cosas, pero no le presté atención. Cuando nos despedimos, se convirtió en una aspirina. Yo me la tomé, claro; nunca viene mal cuando adviertes que el vino se esparce entre las neuronas. Cuando llegué a casa, me miré angustiado el abdomen mientras sonaba alrededor el ruido incesante de los inviernos (Porque mi vida transcurre en inviernos, y no en primaveras). No cabía la menor duda, estaba contagiado. Publicado por L. 15 comentarios
domingo, 11 de enero de 2009
Carta de un padre fugitivo a un hijo disléxico
No fui a comprar tabaco, sólo era una coartada. En realidad, tenía un objetivo: huir. Me he enamorado dos veces en la vida, y una de ellas fue de una maceta. A la otra todavía no la conozco. La maceta la he tirado, claro; sé a ciencia cierta que no hubiera salido nada bueno de nuestros encuentros, niño-maceta o maceta-niño son palabras compuestas que suenan a bichos deformes. Nunca he tenido esperanza y mucho menos algo que hacer, así que corrí a despedirme de tu abuelo, tu abuela y la vecina octogenaria del 7ºA que siempre subía la persiana mientras yo me masturbaba en la cocina cuando tenía más o menos tu edad. Lloraron café agrio porque sabían que no nos volveríamos a ver más, pero yo suspiré con un llanto tranquilo; intuía que no nos íbamos a ver menos. Y aquí estoy, en una habitación de una ciudad de un país de este mundo. Las personas que se crían en cautividad actúan como los chimpancés que sonríen en cualquier jaula de zoológico. Si enseñas las encías a desconocidos y finges entretenerlos, puedes robarles sin que se den cuenta su ración de bananas. Las bananas son parecidas al dinero, sólo que tienen valor por sí mismas. Si el sábado no has conseguido suficientes bananas, tendrás que conservar la especie con mamá chimpancé en lugar de con alguna prostituta con las nalgas rosadas. Nunca entendí por qué nos aventuramos a conseguir más y más bananas y las depositamos a cuentas de interés variable, hasta que vi in situ ese culo tan comestible. Espero que ahora no pienses: "joder, qué mugriento y maloliente vicioso" porque la productividad empresarial de tu padre aumenta si le ofrecen un incentivo en bananas/hora que podrá gastar en meter su banana en ese ano casi fucsia (y no en la pensión alimenticia de tu madre). Aunque por otra parte, he de admitir que sería mucho más útil y barato diseccionar mi escroto con un chafarote eléctrico y pensar en una excusa para el próximo plan de fuga. Yo sé que, encarcelado en alguna jaula de algún zoológico de una ciudad de un país de este mundo; duerme algún primate que, después de haberse tirado un sábado más a mamá chimpancé, está pensando en cómo huir de la jaula.
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sábado, 29 de noviembre de 2008
¡Caracoles! (No es verdad todo lo que os cuentan)
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martes, 25 de noviembre de 2008
Fea
Pasaron los años y los piojos de cráneo en cráneo, disimulando para no ser vistos. Ella se casó, cumplió la tercera función de los seres vivos (nacer, relacionarse, reproducirse y morir) y fue feliz entre copa y copa y sesión de manicura. Cuando aparecieron las arrugas, los médicos hicieron un apaño; y aunque ya no eran jovencitos quienes la perseguían en las botellas descorchadas, podría decirse que le tenían cierto apego los espejos. Pero seguía siendo fea, una de esas feas que no se pueden arreglar con bisturí. Fea, fea; fea. Fea de corazón, tan fea como la palabra fea. Tan fea como dos vocales que encalladas en la misma sílaba, forman un hiato.
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miércoles, 2 de julio de 2008
Arde Gomorra
La luz se rompía en los cristales y el sol descarrilaba en las cenizas de la hoguera. El aire seco era atraído con una fuerza directamente proporcional al producto de las masas, e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa; y su corazón latía ciento tres veces por minuto como el engranaje de un motor desatado de revoluciones.
- Abrázame – dijo ella
Pero ambos se equivocaban. La existencia es un entrechocar de cuerpos extraños que se envuelven intentando escapar los unos de los otros con una repulsión igual a la fuerza que los atrae. Es un océano repleto de mierda, de hijos de puta creados por generación espontánea en el diluvio universal. Si alguna vez cualquiera de nosotros dejara de pensar en su propia supervivencia (en su yo como punto central del universo y de la materia) la creación se detendría y Dios nos daría un aplauso. Pero eso es tan poco probable como que cobren vida las flores de plástico. Y mientras vamos muriendo, hipnotizados frente a los destellos del televisor, resignados a ser la generación perdida, aquélla que nunca verá a los Beatles en directo ni vivirá un mayo del 68. Aquélla que está totalmente convencida de que nunca podrá cambiar el mundo.
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miércoles, 25 de junio de 2008
Yo (Tú)
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lunes, 23 de junio de 2008
Opio escéptico
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domingo, 22 de junio de 2008
Manías
A Marta , por hacer(nos) sonreír
Soy claustrofóbico. (Los huecos repletos de ceniceros se enroscan en mis fosas nasales como si fuera un obeso que corre exhausto porque alguien le persigue; se atraganta con una hamburguesa y cada vez se siente más pesado). Me faltan el aire y los abrazos y por eso siempre duermo envuelto entre ventanas que se alargan hasta un patio de vecinos ruinoso y mal cuidado. En la fachada florece, pese a las fisuras de cemento, un reloj redondo y feo que adelanté exactamente trece minutos para que fuera al compás del resto de mis relojes. (Todos exhalan una alarma a las siete y veintitrés).
Entre el incesante traqueteo del autobús, procuro sentarme en un asiento determinado, imaginando desgracias ajenas o enamorándome con desgana. Si el primer semáforo que cruza está en verde, será un buen día. Si está en rojo, es preferible no caminar bajo los andamios ni aceptar caramelos de desconocidos.
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sábado, 21 de junio de 2008
Abdoulaye
-Joder, qué sucios tiene los cristales. Pero, ¿qué coño…?
Había distinguido unos ojos asfixiantes. Asustado, con los labios casi ahorcados, contuve la emoción y apagué la luz. ¡Tenía que ser un fantasma! Me asomé al pasillo de puntillas y desempolvé la llave que escondía debajo de la moqueta. Lamenté que para estos casos no hubiera un manual de instrucciones que indicara algo como: “1. Verifique que no ha ingerido estupefacientes 2. Compruebe que el espíritu es traslúcido 3. Establezca una forma de contacto”.
Abrí la puerta. La curiosidad cosquilleaba mis intestinos. Subí las escaleras sin hacer ruido. Lo vi acurrucado en una esquina del dormitorio, intentando pasar desapercibido. “Qué postura más rara para asustar a los vivos”- pensé. Sólo distinguía bien sus ojos blancos como grasa líquida. Era negro, desgarbado y no se había duchado recientemente.
- ¿Qué haces aquí?
- Yo, Abdoulaye
No dijo nada más.
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viernes, 20 de junio de 2008
Whisky solo, con hielo
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sábado, 31 de mayo de 2008
Desnuda
La mañana ha resucitado a las siete y veintitrés. Me fijo en ti y en como la vida se desliza entre las cortinas, centelleando en tus ojos y también en los míos. Duermes en tu desnudez corpórea la soledad escupida adjetivo. Recorro con el dedo índice cada una de tus extremidades hasta que el gesto se torna decaído en el vacío de tus ojeras purpúreas. No hay nada más. No existe nada más.
II
Tus pestañas se abren paso entre la redondez de la afonía del silencio. La luna se ha escapado entre los cristales. Me injertas tu dulzura autómata después de vomitar la resaca en el fregadero (Disfrazada con una camisa desgajada que deja al descubierto tu muslo pálido). Al acercarte el tiempo se paraliza en mis zapatos.
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domingo, 4 de mayo de 2008
Especie
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miércoles, 16 de abril de 2008
Borzakovsky
Su peor defecto era parecerse tanto a mí. No creía en Dios ni en la moral. Pensaba que mientras sobrevivas, nada está bien ni mal, simplemente está. Pero tras treinta y tres páginas y una trama repleta de errores históricos y excusas sin un guión definido, dejé de escribir. Quizás el argumento era demasiado hondo para un adolescente cuya principal preocupación era curiosear a escondidas en el lavabo de señoras. Avergonzado por el fracaso de mi novela inacabada como un cazador sorprendido por su presa, quemé cada una de las palabras y las tiré a la basura. No sé dónde acabaron sus cenizas. Ni si hubiera merecido la pena leerla. Sólo sé que si los personajes tienen alma, Borzakovsky soñó con no tenerla. Y Borzakovsky era yo.
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jueves, 3 de abril de 2008
Diario de un niño huérfano
La soledad me abandona. Tampoco ella quiere estar conmigo. Camino hasta la azotea y me enciendo un cigarrillo. Miro hacia abajo. Escupo con todas mis fuerzas sobre la calva de un hombre con traje. Me grita algo, pero no le escucho. Estoy pensando en que medimos el tiempo en espacio sin darnos cuenta. Los días se suceden en 12.756 kilómetros – el diámetro terrestre-, las horas en unos cientos y los segundos en años luz. La gente traduce las manecillas del reloj en lugar de admirar las estrellas. Llego tarde. Llego pronto.
El hombre calvo se ha sentado en la acera y llora y gime. Sufro un orgasmo en mis mejillas. Eyaculo a carcajadas. Termina. Empieza. Me ahogo al recordarte. Tú, que eras un hijo de puta que sólo pensaba en sí mismo. Me pongo de cuclillas intentando respirar. La opresión en el pecho no disminuye. No creo que sea por ti. Quizás sea el humo. O el vértigo. O la risa. Hoy estás a demasiado tiempo de distancia.
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sábado, 8 de marzo de 2008
Se fue, se ha ido.
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jueves, 14 de febrero de 2008
Never come
The voice of crowd had trampled the unexplained. But she was gone, she was gone. It was a story in which the unwritten words never made sense. It was a trunk filled of dreams I could not dream nor wish. It was hope. But she was gone and I just cried.
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