sábado, 19 de septiembre de 2009

Un cuerpo que está solo

Un cuerpo que está solo
no puede jugar al pin-pon, a la piola, a las chapas,
a polis y cacos, a la gallinita ciega o al futbolín.
Tampoco al chocolate inglés.

Por la noche,
un cuerpo que está solo
bailará con otro cuerpo que está solo
música lenta de blues,
entrechocando sus cuerpos extraños
sin abrazarse.

La mañana siguiente,
un cuerpo que está solo
seguirá estando solo,
(aunque con riesgo inminente de embarazo);
porque cuando un cuerpo está solo
nunca te dirá
que está solo.

14 comentarios:

Ainhoa

Se echaba de menos una entrada en este blog.
Genial, como siempre.

Saludos

saudade

Brillante es poco

Noagranada

Admitir la soledad es difícil, preciosa la entrada

Diminuta

Y los cuerpos no están siempre solos?

Me ha encantado :*

Alba García

No puedes dejar tanto espacio entre actualización y actualización... estaba ya con el síndrome de abstinencia y eso NO es bueno.

=*

Anónimo

¿Cuerpos que están solos?
¿Palabras frustradas,
que jamás podrás pronunciar en voz alta?
¿Balbuceos, en cursiva,
que siempre acabas pronunciando,
en el fondo, sin querer?
¿Decir una cosa y hacer otra?
Sólo son literatura, o sólo amor
(tú y Hamlet me lo enseñasteis).
Ficción, fingir se llama
(cuando estar loco y fingir que se está loco
son lo mismo).

Pero hay algo peor
que un cuerpo que está solo.

¿Qué me dices
del cuerpo con alma de plastilina,
de chicle
como de segunda boca?

Una mirada condenada a mirarse,
y que se escuda en su propia niebla,
en lo incómodo y artificial de las gafas
que nunca llevará.
Una mirada perdida
en la superficie de ninguna parte
y que en el fondo prefiere no encontrar,
con su lágrima encerrada en el lagrimal,
incapaz de salir,
bien educada para no suplicar,
(y suplicando así, sin querer,
que la encuentren).

Un corazón que late a destiempo,
que reacciona siempre cuando es tarde,
y con un ritmo que jamás encajará con el del mundo
(demasiados sentimientos, reloj puño,
girando y girando en eterno retorno, o eterno bloqueo,
circulitos por los siglos de los siglos).
O unas piernas demasiado endebles como para no temblar.
O unos dedos demasiado entumecidos para sentir.

Infertilidad seca, tu sangre evaporada,
tus reglas que son excepciones,
tu amor y odio por los feos fetos frescos flecos
y por las madres que pretenden llenar con su sangre
sus propios vacíos
(en vez de ver la vida de nuevo, por esos grandes ojos nuevos).
Sanguijuelas, chantajistas de emociones, ladronas de sentimientos.
Asco hacia el embarazo
¡qué situación más embarazosa!
(¿asco, ignorancia u onanismo mental?)
Nombres pequeños que nadie ha soñado jamás,
sólo tus sueños solos, rotos, fotos, focos,
ni podrás nombrar ni escribir ni cantar ni bailar
ni soñar con que haya alguien soñándolos contigo.

Miedo al vacío que es mirar
y nunca ver bien a quien amas.
Miedo a no ver nunca a quien quieres
tal y como te gustaría,
con tus cinco sentidos
(como muertos a su lado).

Obsesión por ver su reflejo
en todas partes, en otros rostros,
y a la vez en ninguno,
y no poder mirarlo siquiera
a sus propios ojos
por tus propias sombras.

Sus ojos ladran,
te taladran,
y nunca cuadrarán.
Te desmadran,
te desarman
(y te arman contra ti).

Miedo a querer a pesar de ti misma,
a morir queriendo,
pero también a no querer morir.
(Quizá querer de verdad
sea siempre, para algunos, querer demasiado,
o demasiado poco, o no querer querer más).

Querer vivir para no morir por alguien.
Querer vivir por alguien
(para morir de todos modos,
para matar de tomo y lomo).
Ese es el principio del fin.

(Mi principio. Y mi fin).

(LM...zzzzzzzzzzzz)

P.S. (post-sueño, desde ultratumba): hoy estoy un poco ácida, es que he dormido poco, y ayer estuve en la ciudad de la Zeta, en la uni de Zeta, el culo del mundo, ahora te entiendo, ¡qué sopor!)

P.D. (post-dardos): las rimas y los estribillos buenos siempre se apoyan en dos milagros: lo esperado y la sorpresa, la música y los fantasmas. Por eso los buenos estribillos son aquellos que no lo son, o no son nunca los mismos, en cada verso se renuevan, con la vida, con la sangre bombeando en el corazón. Creo que tú lo has conseguido. Bienvenido a la patria de la poesía.

Eme

Hoy en dia uno mas uno es uno*
Nadie deberia dormir solo*

Marina

Qué malas son las soledades compartidas..
me encanta leerte, como siempre.

Gris

Muy bueno

Zazu Devar

A veces, leer es como verte reflejado en un ojo muerto
(el objetivo de la cámara).
A veces, escribir es como verte en una foto
en la que no sales como eres.

La escritura, como la cámara, no se inventó para recordar.
Escribir, leer, leernos,
o salir en una foto, o mirar en el espejo,
es vender nuestra alma, cambiarla por otra, o por ninguna,
hacer hueco.

Casi siempre es pura nada, puro miedo
lo que nos arrastra hasta estirar
nuestra hiperbólica sonrisa
de cara
de foto.

Hacemos mimos,
o escribimos
para intentar olvidar
que también mentimos
en la vida "real".

Escribimos para intentar olvidar
que no sabemos hablar,
que no sabemos callar,
que no sabemos cantar,
que no sabemos mirar,
y que quizá nunca lleguemos a recordar nada.

Escribimos para intentar olvidar
que nuestros cuerpos
están perdidos,
desolados
entre otros ojos muertos.

Y lo olvidarás,
pero recuerda,
lo más bonito
que tu escritor preferido,
o tu mirón favorito,
te puede decir,
y probablemente nunca te dirá,
cabe tan sólo en cuatro frases:

"Leernos es morirnos... para salvarnos la vida.
Pero no dejes que escriba sobre ti, jamás.
Escribir sería olvidarte.
Y olvidarte es lo último que quiero".

Anónimo

Leo siempre tu blog, la verdad es que me inspira, justo el día en que escribiste tu última entrada,esta entrada que habla de la soledad, mi vida dio uno de los giros más horribles que recuerdo, de hecho estoy segura de qeu puedo admitir que fue el peor... necesito que vuelvas a escribir, la verdad es que tus palabras siempre ayudan

Valebé

Al fin y al cabo... no estamos siempre solos? Por momentos, fragmentos de la vida, otros cuerpos nos acompañan, nos hacen sentirnos menos solos, compartimos, disfrutamos, decimos que queremos estar así por siempre... Pero siempre nos toca volver a estar solos. En un rincón entre cuatro paredes, o ente frías sábanas destendidas, mudas, inmóviles. A veces nosotros mismos queremos esa soledad de nuevo. Y una vez que llegó nos arrepentimos de haberla buscado. Al fin y al cabo, somos cuerpos que están solos y caminamos entre muchos otros cuerpos que también están solos.

Anónimo

No mientas, un chico tan guapo como tú no puede estar solo...

Anónimo

Tío, te dejo algo que a mí me funciona para la soledad:

http://telepajas.com/porno/index.php/2009/11/cuatro-travelos-portugueses-follandose-a-ana/

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